
El consejo de administración del Oviedo acordó ayer la destitución de Ramiro Solís y el nombramiento de Ismael Díaz Galán como técnico hasta el final de la temporada. La decisión, que, según indicó el portavoz del consejo, José Ramón Prado, en rueda de prensa, «fue un traspaso de poderes entre dos técnicos de la casa».
En la reunión de ayer del consejo azul estuvieron ausentes el máximo accionista de la entidad, Alberto González; el presidente, Miguel Cano, y el consejero Ángel Martín, todos ellos fuera de Oviedo.
José Ramón Prado indicó que el relevo estaba ya previsto en caso de que los resultados no fueran los deseados. «En su momento se contempló esa posibilidad. Se dieron unos partidos de margen y el equipo no reaccionó. Ahora, lo que se trata es de buscar un nuevo revulsivo que pueda ayudar al equipo a escapar de la difícil situación en la que está».
Por su parte, el técnico destituido, Ramiro Solís, reconoció su decepción por no haber podido hacer reaccionar al equipo. «Me voy un poco decepcionado. Los resultados no se dieron y en el fútbol cuando sucede esto se tiene que buscar otra solución. Cuando me hice cargo del equipo hablamos que tenía que ser un planteamiento de cinco o seis partidos y después valorar la situación. Estamos viendo que el equipo no logra enderezar el rumbo y eso indica que el cambio no fue el más adecuado para lo que se buscaba».
A la hora de establecer los problemas que tiene el Oviedo, Solís considera que la causa principal está en que «no aprovechamos las ocasiones que creamos. Nos falta esa pizca de fortuna o de acierto que nos está lastrando. Además, no hemos sabido resolver esa vía de agua que son las jugadas a balón parado. Eso nos ha hecho mucho daño, y más en la situación en la que está el equipo, en la que la tensión es un obstáculo más».
Fuente: La Nueva España
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